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Relatos Cotidianos: Lo definitivo de las pérdidas.

Saludos. Si alguna vez Mary lo imaginó, seguramente nunca fue tan doloroso como la realidad que ahora enfrentaba: Susana, su madre, a quién le dedicó el más profundo y auténtico rencor, había muerto. “¿Por qué me duele tanto?”, se preguntaba una y otra vez, en medio de los tormentosos pensamientos que habitaban su mente. No era sencillo mantener la entereza ante la pérdida de quien le había dado mucho más que la vida: Susana la había llenado de motivos para seguir adelante, para probarle que no iba a destruirla, para demostrarle que era mejor que ella. En su alma estaban las marcas emocionales de esa cruzada contra lo que el destino había elegido para ambas: ser madre e hija. Pero en su mente todo estaba borroso, ya no encontraba esas imágenes que reforzaban el deseo de revancha cada vez que su alma pedía a gritos una tregua. Ya no recordaba con tanta claridad las dolorosas circunstancias que las alejaron. Y fue entonces cuando empezaron a brotar aquellos recuerdos que parecían haber s...

Expiaciones recurrentes.

Saludos. Otro año más, otro diciembre. Otra jornada de entrega de regalos a los menos favorecidos. Otra oportunidad más para demostrarnos lo buenas personas que somos. Otra mentira más... Soy recurrente con el tema, si. Quizás es una psicopatía no tratada, pero no me terminan de convencer los argumentos de quienes participan en esas entregas de regalo en mi oficina. Creo que -en cierta forman- solo demuestran lo hipócritas, temerosos y alienados que pueden llegar a ser. Cuando estábamos comprando los regalos, el comentario más frecuente fue "algo que sea barato, nada caro..." A un par de ellos les pregunté si le comprarían esa ropa, esos zapatos y esos juguetes a sus hijos, y su respuesta fue la esperada: ¡ni locos!. Entonces, ¿para qué lo hacen? ¿Acaso esas niñas y esos niños no son iguales que sus hijos? ¿O por el contrario son de una "categoría" más económica? ¿La buena intención del gesto no se disuelve en ese caldo de prejuicio y discriminación? Porque, e...

Relatos Cotidianos: El olor de la tierra mojada.

"Cuando la tierra huele a mojado, es porque va a caer un palo de agua..." El recuerdo más antiguo que tiene Ismael es de cuando tenía unos cuatro o cinco años, sentado en su banquito de madera, escuchando las historias que la señora Socorro -la vecina- le contaba. Con toda seguridad no entendía nada de lo que oía, pero verla gesticulando como si fuese un pulpo en movimiento era cuanto menos entretenido. Y es que en el Tinaco de mediados de los ochenta no había mucho que hacer. Entre las tareas de la escuela y el curso de cuatro, Ismael repartía sus días bajo la severa mirada de su madre. Él aprendió a leer a los tres años porque su mamá así lo quiso. Siempre fue el mejor de su clase, jamás reprobó un exámen. Nunca hubo mejor estudiante que Ismael, y esas pequeñas glorias eran la muestra de lo mucho que quería agradar a los demás, en particular a sus padres. Porque, a esa edad, si no cumples con las expectativas de tus padres, ¿qué sentido tiene entonces todo el esfuerzo?....

Relatos Cotidianos: Cuando el dolor no es suficiente.

Hola. Sometimes, pain ain't enough. Esa frase la he tenido en mente durante años, y en cierta forma resume la siguiente historia: Si algo atesora Mary en su corazón, es el profundo rencor que siente hacia su madre. Han pasado más de treinta años desde aquel día en que, con su primer hijo recién nacido en brazos, Susana, su madre, la echó de la casa. Una tarde de finales de los '70, asfixiada por el calor y el calcinante sol de La Vela de Coro, Mary tuvo que armarse de valor e iniciar un periplo que la llevó a ser muchacha de servicio, repostera y peluquera. Todo ello para salir adelante con su pequeño hijo recién nacido. Todo ello para demostrarle a su madre que podía sobrevivir sola, en sus propios términos. Su esposo, Roberto, ingeniero recién graduado en Maracaibo, daba sus primeros pasos como profesional en Caracas. Ambos luchando por un fin común, salir adelante, pero con motivaciones tan diferentes como la noche del día. Con el tiempo, las cosas empezaron a mejora...

De cómo, en un segundo, nos damos cuenta de lo tontos que somos...

Saludos. Hace un par de semanas, fui con mis compañeras y compañeros de trabajo a entregar regalos en una casa hogar, como parte de una ya tradicional actividad navideña. Allí, tenían niños y niñas con edades que iban desde unos cuantos días de nacido hasta los nueve años. ¿Por qué llegaban a ese lugar? Múltiples razones: abandono de los padres, incapacidad manifiesta de éstos para asumir tal rol, desintegración familiar... En fin. Dado que no sabía qué esperar, fui con expectativa cero. Eran veintitantos niños y niñas llevando una vida tan "normal" como fuese posible, con sus respectivas obligaciones académicas e inquietudes recreativas. Mientras entregábamos los regalos, vi las reacciones que tenían esos pequeños. Y me di cuenta que no sentía pena por ellos, en lo absoluto. Ellos estaban muy por encima de sus circunstancias, haciéndose una vida propia, siendo felices y sonriendo por los pequeños momentos como ese. Y fue justo en ese momento, allí, cuando me di cuenta ...

Querer. Amar. Depender.

Saludos. Tres verbos que en la teoría denotan acciones (más bien, sentimientos) diferentes. No obstante, en la practica, ¡cómo se confunden! Los tres forman una amalgama resistente, duradera y dolorosa, que en muchas ocasiones somete a la razón y la voluntad propias, con resultados catastróficos. Creo que perder a alguien importante en la vida es una de las circunstancias más complejas por las que atravesamos los seres humanos, dado que no existen estrategias estándares para lidiar con el dolor, los recueros recurrentes y ese vacío que oprime el pecho y bloquea cualquier otro sentido. Porque, paradójicamente, es un vacío que se siente. Todos lo hemos vivido en alguna de sus presentaciones mas comunes: la muerte y la ruptura sentimental. En ambos casos, hay sueños, esperanzas y promesas pulverizadas por el peso de la realidad: se terminó de forma absoluta. Y hay que asimilar que todo lo demás, incluyéndonos, deberá seguir sin ello. Pero es justo aquí cuando la costumbre hace su entr...

Step one.

El titulo hace alusión al estribillo de una canción que desde hace días ronda mi mente: Not as we, de Alanis Morissette... Han pasado tres años y medio desde mi último post. No obstante, ¡he decidido volver al ruedo! Descargué en mi iPhone (propaganda) la aplicación móvil de Blogger, una de esas pequeñas maravillas que simplifican la vida mientras nosotros -por nuestra cuenta y riesgo- buscamos más complicaciones. Y hablando de complicaciones: dejé la docencia universitaria y me he dedicado de lleno al fascinante mundo de la planificación y el presupuesto público. En otras palabras, volví a hacer lo que hacía antes de dedicarme a la docencia universitaria. Contradictorio, lo sé. Pero, es un trabajo bonito, y me gusta. Dedicarse a pensar y definir cómo operará un organismo durante un año en particular requiere un poco de imaginación, algo de optimismo y mucho de religión. Si, religión, porque hay que rezar para que la autoridad del órgano (en mi caso, no podía ser de otra forma, son...