Hola. Eso de andar por la vida con el corazón roto no es cuestión de elección, la sensación de insatisfacción es tan molesta que si pudiéramos evitar exponernos a ella, seríamos felices, plenos y dichosos. El asunto es que no podemos. En ocasiones, las cosas no salen como creíamos que lo harían, y es en ese momento cuando las expectativas puestas sobre otros se vuelven un problema. Esperar algo de los demás, se comunique o no, sea razonable o no, es tan natural y humano que roza lo cotidiano. A partir de un par de recientes experiencias sobre las que no voy a profundizar (para eso está mi psicoterapeuta), he identificado empíricamente las razones por las cuales atravesamos momentos de tristeza, decepción, rabia, miedo y frustración: 1. Tengo algo que aprender, 2. Tengo algo que soltar, 3. Hay alguien a quien perdonar, 4. Tengo que seguir adelante, aunque me sienta muy cómodo donde estoy; 5. O un mix de todas las anteriores. En lo personal, me tomó casi un par de años convencerme que de...